Infección urinaria en niños. Definición, epidemiología, clínica, clasificación y factores de riesgo
Palabras clave:
Infección Urinaria, Cistitis, Pielonefritis, CAKUT, Enfermedad Renal Crónica, Urinary Tract Infection, Cystitis, Pyelonephritis, Chronic Kidney Disease, ChildrenResumen
La infección del tracto urinario (ITU) es una causa común de morbilidad en niños y representa una carga importante para los sistemas de salud. Las manifestaciones clínicas varían según la edad: en neonatos y lactantes los síntomas son inespecíficos, incluyendo fiebre sin causa aparente, mientras que los niños mayores de dos años suelen presentar síntomas urinarios clásicos. Se clasifican según el tipo de episodio (primoinfección, recurrencia, ruptura), severidad (leve, severa, bacteriuria asintomática), localización (baja/cistitis vs. alta/pielonefritis) y presencia de alteraciones anatómicas o funcionales del tracto urinario (complicadas vs. no complicadas). Estas clasificaciones permiten comprender los procesos fisiopatológicos y facilitar la toma de decisiones en cuanto a los procedimientos diagnósticos y medidas terapéuticas más apropiadas para cada paciente. El diagnóstico se apoya en la clínica, el análisis de orina, el urocultivo y, en casos específicos, en biomarcadores e imagenología. La pielonefritis suele asociarse con fiebre ≥38°C, síntomas sistémicos y mayor riesgo de daño renal. En menores de 2 años con fiebre ≥39°C sin foco aparente por >48h, debe considerarse ITU y realizarse uroanálisis y urocultivo. Las ITU complicadas, comunes en niños con malformaciones urológicas, disfunción vesical o inmunosupresión, requieren hospitalización y tratamiento parenteral. Los factores de riesgo para ITU incluyen alteraciones anatómicas/funcionales del tracto urinario, trastornos metabólicos, disbiosis intestinal, fimosis, higiene perineal inadecuada, instrumentación urológica y actividad sexual en adolescentes. La identificación temprana y el abordaje individualizado son clave para identificar pacientes que ameritan métodos diagnósticos y terapéuticos más agresivos con objeto de prevenir recurrencias y daño renal a largo plazo.
Urinary tract infection (UTI) is a common cause of morbidity in children and represents a significant burden on healthcare systems. Clinical manifestations vary according to age: in neonates and infants, symptoms are nonspecific, including fever without an apparent cause, whereas children over two years of age typically present with classic urinary symptoms. UTIs are classified based on the type of episode (first infection, recurrence, breakthrough), severity (mild, severe, asymptomatic bacteriuria), location (lower/cystitis vs. upper/pyelonephritis), and the presence of anatomical or functional abnormalities of the urinary tract (complicated vs. uncomplicated). These classifications help in understanding the pathophysiology of the condition and facilitate decision-making regarding the most appropriate diagnostic procedures and therapeutic measures for each patient. Diagnosis relies on clinical presentation, urinalysis, urine culture, and, in specific cases, biomarkers and imaging studies. Pyelonephritis is typically associated with fever ≥38°C, systemic symptoms, and a higher risk of kidney damage. In children under 2 years of age with fever ≥39°C AND with no apparent source, lasting more than 48 hours, UTI should be considered and a urinalysis and urine culture should be performed. Complicated UTIs, common in children with urological malformations, bladder dysfunction, or immunosuppression, require hospitalization and intravenous treatment. Risk factors for UTI include anatomical/functional abnormalities of the urinary tract, metabolic disorders, intestinal dysbiosis, phimosis, poor perineal hygiene, urological instrumentation, and sexual activity in adolescents. Early identification and individualized management are essential to detect patients who require more aggressive diagnostic and therapeutic approaches, aiming to prevent recurrences and long-term renal damage.