Hemorragia posparto. Nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud
DOI:
https://doi.org/10.51288/00850403Palabras clave:
Hemorragia Posparto, Directrices para la Planificación en Salud, Diagnóstico, Hipovolemia, Organización Mundial de la SaludResumen
La hemorragia puerperal o posparto, definida como un sangrado excesivo tras el parto, afecta a millones de mujeres cada año y causa casi 45 000 muertes, lo que la convierte en una de las principales causas de mortalidad materna a escala mundial. Incluso cuando no es mortal, puede tener secuelas en la salud física y mental durante toda la vida, desde graves daños orgánicos a histerectomías, ansiedad y traumatismos (1). En unas nuevas directrices de referencia (2) publicadas el día 5 de octubre, los principales organismos dedicados a la salud reproductiva hacen un llamado a introducir un cambio importante en la prevención, diagnóstico y tratamiento de la hemorragia puerperal. En las recomendaciones se señala la urgencia de detectar antes e intervenir más rápidamente, medidas que podrían salvar la vida de decenas de miles de mujeres cada año (1). Eso es lo que estaba establecido hasta ahora. Pues bien, la recomendación número 22 de estas nuevas directrices consolidadas para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la hemorragia posparto establece que para identificar a las mujeres en riesgo de resultados adversos por hemorragias posparto e iniciar el tratamiento de primera respuesta, se recomienda utilizar como criterio un umbral de pérdida de sangre medido objetivamente de ≥ 300 mL con cualquier signo hemodinámico anormal (pulso >100 lpm, índice de choque > 1, presión arterial sistólica < 100 mm de Hg o presión arterial diastólica < 60 mm de Hg), o una pérdida de sangre medida objetivamente de ≥ 500 mL, lo que ocurra primero dentro de las 24 horas posteriores al nacimiento, y con especial vigilancia durante las primeras 2 horas (2).