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https://saber.ucv.ve/handle/10872/16456
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| Title: | Las Paradojas del Odio |
| Authors: | Colina, Carlos |
| Keywords: | Paradojas Odio |
| Issue Date: | 2011 |
| Publisher: | Razón y Palabra |
| Citation: | -“Paradojas del Odio” en la revista digital Razón y Palabra No. 71, México, Mayo 4, 2011, ITESM. Disponible: http://www.razonypalabra.org.mx/N/N71/VARIA/6%20COLINA_REVISADO.pdf |
| Abstract: | En los últimos años ha tendido a superarse la interpretación subjetivista e
individualista del odio, para leerlo en clave sociológica, en la cual éste fenómeno posee
antecedentes y se encuentra, a veces, inducido y organizado. De acuerdo al momento y
el lugar, y de cada formación social, adquiere diversas formas. Los odios políticos
tienen un carácter imaginario pero sus consecuencias en la esfera pública causan
perjuicios muy concretos en los modos de vida de las gentes El ensayo comienza con una disertación filosófica del odio para concluir con una reflexión sociopolítica sobre las ideologías conflictivistas y el odio, entre las cuales encontramos el marxismo y el chavismo, con códigos de elaboración y abstracción muy disímiles y dispares. Los odios políticos tienen un carácter imaginario pero sus consecuencias en la esfera pública causan perjuicios muy concretos en los modos de vida de las gentes.
Además de la derivación etimológica del término y de sus raíces sociológicas más profundas, se establece una relación entre el odio social y la violencia, que las sociedades modernas han intentado canalizar y controlar institucionalmente. Los odios prototípicos son milenarios, verbigracia, aquel dirigido en contra de los judíos, las mujeres y los homosexuales. En el fondo encontramos el rechazo a lo desconocido, a la diferencia, a la otredad. Del etnocentrismo se puede pasar a la xenofobia y es que el extranjero es, connotativamente, el enemigo, el forastero y forajido. Ahora bien, el odio se ha internacionalizado y desterritorializado y se ha tornado nómada, pero generalmente citadino.
En Venezuela, el régimen chavista ha optado, desde hace ya más de una década, por una concepción identitaria chovinista, cerrada y anacrónica, que niega el carácter constructivo, dinámico e híbrido (mestizo) de nuestras identificaciones culturales y no termina de asumir, sin ambages, el concepto de diversidad. En este sentido, seguimos oscilando, desde la conquista, entre el desdén y la exaltación nacionalista (Mariano Picón Salas).
El discurso oficial del régimen chavista emplea un lenguaje de odio, militarista y bélico, que no define adversarios sino enemigos. El artículo está lejos de ubicar al odio como “el factor explicativo”, por el contrario, se considera un epifenómeno, un efecto o una variable interviniente. Además, en una coyuntura de polarización y en nuestra cultura, el odio no puede imputarse exclusivamente a uno de los bandos en pugna. Se denuncia que el Estado haya atizado e institucionalizado una cultura del odio, con matices tanáticos.
El odio simplifica el mundo, ata y separa a los sujetos que odian. La relación social que establece el odio suele ser bidireccional y recursiva. No obstante, la idea es que en la respuesta al daño, no nos transforme en otros odiadores. Ante el atropello, la respuesta debe ser el derecho y la justicia, que es a la vez acción y distancia. Debemos promover el estado de derecho; rescatar el concepto central de los derechos humanos y promover una cultura de paz. Estas metas se pueden lograr en sociedades abiertas y democráticas, con formas de subjetividad caracterizadas por la reflexividad, la flexibilidad y la complejidad, alejadas de sujetos atados a una identidad fosilizada. |
| URI: | http://hdl.handle.net/10872/16456 |
| ISSN: | 1605-4806 |
| Appears in Collections: | Artículos Publicados
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