| Abstract: | Con el objetivo de contribuir al conocimiento geológico de la Cordillera de la Costa-
Venezuela, se han aplicado algunos algoritmos automatizados y semiautomatizados basados en
técnicas desarrolladas en Sistemas de Información Geográfica (SIG) y Procesamiento Digital de
Imágenes (PDI), que permitieron implementar análisis morfométricos, espectrales y
geobotánicos y su relación con las unidades geológicas que componen la Cordillera de la Costasección
central, en un área que tiene una superficie aproximada de 1.591 km2.
En relación a las unidades geológicas, estas se presentan de forma diversa debido a que el
área de estudio esta incluida en parte de un cinturón de deformación del sureste del Caribe y
norte de Sudamérica localizado en el centronorte de Venezuela. Producto de esto, la Cordillera de
la Costa es litológica, petrológica y geocronologicamente muy heterogénea formada por terrenos
de afinidad oceánica, de margen continental y de basamento continental (AVÉ LALLEMANT 1997).
Por estas razones, esta región está compuesta fundamentalmente de rocas ígneo- metamórficas de
edades que van desde el Precámbrico hasta el Cretácico y marginalmente diversas unidades
sedimentarias del Terciario al Reciente. Esto es evidenciado por la cartografía de geología de
superficie en el área de estudio que muestra la existencia de al menos 26 unidades geológicas
distintas, siendo 18 igneo-metamórficas agrupadas por las napas de la Serranía del Litoral
(Asociación Metamórfica la Costa: Complejo Nirgua (CN), Anfibolita de Cabo Codera (Ccc),
Metadiorita de Todasana (Cto) y algunos cuerpos de Serpentinitas (Sp); Asociación Metamórfica
Caracas: Esquisto de Chuspita (CaC), Esquisto de las Mecedes (CaM), Esquisto de las Brisas
(CaB) y Mármol de Zenda (CaBz); y la Asociación Metamórfica Avila representada por las
siguientes unidades geológicas: Metatonalita de Caruao (Ac), Complejo San Julián (Asj y Asjf) y
I
el Augengneis de Peña de Mora (APM)) y por las napas de la Serranía del Interior (Filita de
Urape (Tu, Tug); y Filita de Murugurata (TM), (URBANI & RODRÍGUEZ 2004).
Como se comento anteriormente, estas unidades geológicas se correlacionaron con algunos
análisis morfométricos y visuales del terreno, estos versaron en la implementación de los
siguientes algoritmos: modelos digitales de elevación (MDE). A partir de este, se realizó el
modelo de iluminación y sombras (MDIS) con azimuth de iluminación (45°, 90°, 135°, 180°,
215°, 270°, 315°) que sirvió para corregir la interpretaciones geológicas elaboradas anteriormente
y permitió una primera mejora cartográfica tanto de las unidades geológicas en el área de estudio
como las lineaciones, al incorporar nuevas diferenciaciones.
Esta diferenciación presentó un mejor basamento al incorporar, un análisis de textura
(utilizando la dimensión fractal) presentando un coeficiente de correlación de 0,8 con respecto a
las unidades geológicas. Siendo la dimensión fractal > 2,2 para las unidades ígneo-metamórficas
y < 2,2 para unidades sedimentarias, explicado por las propiedades de los minerales asociados a
la matriz de la roca y su resistencia tanto a la erosión como a la meteorización.
Asimismo, se incorporaron otro tipo de indicadores como el nivel de disección y pendientes,
los cuales mostraron coeficientes de correlación de 0,89 y 0,815 respectivamente.
Por otro lado, se trabajó con la cobertura vegetal para poder hacer la relación con respecto a
la geología de superficie. Las rocas ígneas y metamórficas presentaron una alta correlación
espacial con bosques y las sedimentarias con herbazales y matorrales.
Adicionado a esto, se procesaron dos tipos de imágenes de percepción remota, entre los cuales
están las imágenes Landsat 7 ETM+ path/row 003/053 y 004/054 y una imagen Radarsat; las
cuales contribuyeron a disminuir la incertidumbre en algunas áreas poco muestreadas de acuerdo
con la data existente, a partir de la aplicación de algunos algoritmos de realces de estructuras y
extracción de unidades geológicas, entre los cuales están filtros direccionales y clasificaciones
supervisadas y nos supervisadas, con coeficientes de correlación en el orden de 0,53 y 0,73.
Esta información permitió la generación de la propuesta cartográfica, en la cual se enriquece el
conocimiento estructural del área de estudio pasando de 298 lineaciones registradas en la
literatura y en los mapas geológicos existentes a 713, de esta forma se incrementó el registro de
las estructuras geológicas en un 58,2 %, ofreciéndose además un nuevo esquema geológico en
relación a límites de unidades geológicas como consecuencia de la aplicación de tecnologías SIG
y TE.
II |