Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun), pp.09-42
ISSN 1315-3617 E-ISSN 2665-010X
LA POBREZA EN VENEZUELA: CONCEPTOS, MEDIDAS Y
POLÍTICAS DE LOS ENFOQUES TRADICIONALES
POVERTY IN VENEZUELA: CONCEPTS, MEASURES AND POLICIES OF
TRADITIONAL APPROACHES
XAVIER VALENTE
UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA. CARACAS. VENEZUELA
https://orcid.org/0000-0002-9616-5920
Fecha de recepción: 03/11/2022 Fecha de aceptación: 01/03/23
https://doi.org/10.54642/RVAC.2023.29.1.1
Sociólogo (UCV). Magister Scientiarum en Planificación del Desarrollo, Mención Política Social (UCV).
Especialista en Gobierno y Política Pública (UCV). Diploma de Estudios Avanzados en Análisis
Demográfico para el Desarrollo (UCAB). Profesor-Investigador del Departamento de Análisis Económico,
Político y de la Planificación de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela. Correo
electrónico: xaviervalente@gmail.com.
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
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Resumen
La pobreza como problemática social ha estado asociada a una situación de privación. Cada enfoque teórico
y metodológico ha aportado luces sobre qué tipo de privación lleva a un individuo o grupo a estar en
situación de pobreza. En ese sentido, el propósito de este ensayo fue analizar los principales aportes de los
enfoques tradicionales a los conceptos y mediciones de la pobreza, como fundamentos para el desarrollo
de orientaciones en materia de políticas públicas para su superación. Estas perspectivas tradicionales han
hecho énfasis en dimensiones materiales y fisiológicas, de las que se han derivado los más conocidos y
empleados métodos de medición de pobreza, así como políticas que enfrentan con mayor interés las
consecuencias, antes que las causas. Haciendo uso de la tríada, una categoría conceptual aplicada en el
campo de la demografía, se establecen los vínculos e interrelaciones existentes entre conceptos, medidas y
políticas públicas, y se ratifica la necesidad de avanzar hacia nuevas formas complementarias para abordar
la pobreza. Desde el punto de vista metodológico se ha empleado una técnica de análisis de corte
cualitativo, para interpretar y sistematizar las fuentes documentales seleccionadas.
Palabras clave: pobreza, políticas públicas, necesidades básicas, Venezuela.
Abstract
Poverty as a social problem has been associated with a situation of deprivation. Each theoretical and
methodological approach has shed light on what type of deprivation leads an individual or group to be in
a situation of poverty. In this sense, the purpose of this essay was to analyze the main contributions of
traditional approaches to the concepts and determination of poverty, as foundations for the development
of public policy guidelines to overcome it. These traditional perspectives have emphasized material and
physiological dimensions, from which the best known and most widely used poverty measurement
methods have been derived, as well as policies that deal with consequences rather than causes. Making use
of the triad, a conceptual category applied in the field of demography, the existing links and
interrelationships between concepts, measures and public policies are substantiated, and the need to move
towards new complementary ways to address poverty is ratified. From the methodological point of view,
a qualitative analysis technique has been used to interpret and systematize the selected documentary
sources.
Key words: poverty, public policies, basic needs, Venezuela.
JEL: I31, I32
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INTRODUCCIÓN
Como la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural.
Es creada por el hombre y puede superarse y erradicarse mediante
acciones de los seres humanos.
Y erradicar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia.
Se trata de proteger un derecho humano fundamental,
el derecho a la dignidad y a una vida digna.
Mientras haya pobreza, no habrá verdadera libertad.
Nelson Mandela (1918-2013)
En la actualidad, la pobreza es uno de los temas más relevantes no sólo en la
agenda internacional sino también en el mundo académico. Está siempre presente en
los medios de comunicación y es discutido en distintos foros sobre problemas
globales. Su superación es, sin lugar a dudas, un imperativo ético. Empero, a pesar de
los múltiples esfuerzos realizados (especialmente a nivel gubernamental) aún existen
personas que viven en condiciones inaceptables.
Con relación a la pobreza, si bien uno de los logros s importantes ha sido el
amplio reconocimiento de su carácter multidimensional, se sigue observando que el
“paradigma dominante” es la medición por ingresos, es decir, aquel que la aborda
desde la “privación”, “carencia” o “ausencia” (Lo Vuolo y Rodríguez, 1998) material
y/o fisiológica. Sin embargo, se presentan dificultades al tratar de encontrar un
mínimo de acuerdo sobre qué tipo de “privación”, carencia” o “ausencia” realmente
define a una persona en situación de pobreza (Cartaya, 2007).
Esta situación genera nuevos retos, entre los que destacan los siguientes: a) en
términos teórico-conceptuales, implica repensar las formas como hasta ahora se ha
entendido la pobreza; b) sobre la medición, es necesario construir métodos más
cónsonos con la realidad que se intenta aprehender; y c) en el campo de las políticas
públicas, es cada vez más apremiante avanzar en el diseño e implementación de
programas que contribuyan efectivamente a mejorar las condiciones de vida de la
población.
Tales retos han sido abordados en el plano académico, gestándose una tradición
de importancia tanto a nivel global (Sen, 1992; May, 2001; Shaffer, 2008), como en
América Latina, en general (Boltvinik, 2001 y 2003; Feres y Mancero, 2001a y 2001b;
Sáinz, 2006; Grupo de Río, 2007), y en Venezuela, en particular (Cartaya y D’Elía 1991;
Ledezma y Padrón, 1996; Mateo, 1997; De Venanzi, 1996a y 1996b; Silva Michelena,
2002; Cartaya, 2007; Ponce, 2009; Riutort, 2009; Camardiel, 2014, Fernández-Shaw,
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s/f). Estos trabajos han hecho un esfuerzo por sistematizar la diversidad metodológica
del tema, aunque no siempre se trasciende la vinculación entre conceptos y medidas,
con el fin de incorporar sus implicaciones en materia de políticas públicas.
La combinación de los tres elementos antes mencionados aspectos conceptuales,
metodologías de medición e implicaciones en términos de políticas públicas hace de
este ensayo una contribución al debate sobre la pobreza al considerar, por un lado,
que la medición implica una base conceptual que delimita las dimensiones
correspondientes a la pobreza desde cada perspectiva, y por el otro, que en función
de las dimensiones se diseñan las políticas de superación de la pobreza. Mientras el
concepto tenga una comprensión más amplia en términos de sus causas y
consecuencias mayor será la gama de aspectos que se requieren abordar, dado el
carácter multidimensional de la pobreza.
Desde el punto de vista metodológico, se empleó un tipo de análisis de contenido
documental de tipo cualitativo, es decir, que estuvo orientado hacia la interpretación
de las ideas plasmadas en los textos, antes que a la cuantificación de categorías y el
cálculo de frecuencias de palabras. En términos de los pasos realizados, se inició con
el levantamiento de un arqueo bibliográfico
1
del que posteriormente se seleccionaron
las referencias de mayor interés en función de los objetivos de la investigación.
Posteriormente, se revisó la literatura disponible sobre el estudio de la pobreza con la
finalidad de discutir las definiciones y métodos empleados de forma tradicional. Por
último, se sistematizaron y confrontaron los distintos documentos, con la finalidad
de redactar los resultados en forma de síntesis.
De tal manera que el propósito de este ensayo fue analizar los principales aportes
de los enfoques tradicionales a los conceptos y mediciones de la pobreza, como
fundamentos para el desarrollo de orientaciones en materia de políticas públicas. Para
ello se ha estructurado el documento en siete secciones (además de esta introducción),
que se describen a continuación:
Se inicia con una sección titulada Una triada: conceptos, medidas y políticas, en las que
se hace una propuesta de integración de estas tres categorías clave, que constituye el
núcleo argumentativo de la investigación, a partir de una aplicación proveniente del
campo de la demografía. De seguido, La diversidad conceptual y metodológica sobre la
pobreza, tiene como propósito, por un lado, evidenciar amplia variedad de enfoques
existentes sobre el tema, como producto del interés que ha despertado esta
problemática en el mundo académico, y por el otro, diferenciar la pobreza de otros
términos conexos con los cuales tiende a ser confundida o solapada. Se avanza con un
1
Cabe señalar que las revistas científicas arbitradas tuvieron un espacio privilegiado dentro la búsqueda,
debido a su capacidad de mostrar en forma dinámica los debates más actuales sobre el tema en estudio.
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inciso dedicado a La pobreza en el pensamiento sociológico, en el que se recorre
sucintamente el debate sobre la pobreza en la sociología latinoamericana,
evidenciando cómo paulatinamente fue desplazando a otras áreas temáticas de
interés tales como el subdesarrollo y la dependencia
2
.
Luego, en el apartado llamado La pobreza desde los enfoques tradicionales, se sientan
las bases sobre lo que fueron los inicios y transformaciones posteriores de estos
paradigmas dominantes. A continuación, en Enfoques tradicionales de medición de la
pobreza en Venezuela, se sistematizan los tres enfoques tradicionales
3
más comúnmente
utilizados por el Estado venezolano para medir la pobreza, a saber: a) el método
indirecto (Línea de pobreza o LP), b) el método indirecto (Necesidades básicas
insatisfechas o NBI), y c) el método integrado o bidimensional, los cuales se describen
en cuanto a su aplicación, usos, ventajas y desventajas, así como también en términos
de las políticas públicas que se derivan de su particular conceptualización de la
pobreza.
Posteriormente, se presentan las Reflexiones finales, en las que se aboga, desde la
lógica de la tríada propuesta, por un diseño de políticas que articule de manera
coherente los conceptos, medidas y políticas. Se cierra con la compilación de las
Referencias bibliográficas que han sido empleadas en la investigación. Por último, cabe
señalar que con este análisis se pretende contribuir al debate sobre la pobreza en
Venezuela desde una perspectiva teórica
4
que permita comprender la necesaria
articulación entre conceptos, medidas y políticas que dotaría de efectividad a las
intervenciones públicas.
UNA TRÍADA: CONCEPTOS, MEDIDAS Y POLÍTICAS
El abordaje de la pobreza como problema público requiere de nuevas estrategias
ante los imperativos éticos que plantea su superación. Tal como señala Camardiel
(2014: 353) “…debemos afrontar el desafío de encontrar aproximaciones
comprensivas […)] e idear soluciones para reducir su presencia a la mínima expresión
posible”. El reto implica abordar tres elementos que se consideran claves: los conceptos
de pobreza, sus formas de medición y las políticas públicas que se implementan para
su superación. Esto se debe a que “... cada definición rigurosa o exacta de la pobreza
2
Tales categorías conceptuales implican un abordaje que supera los objetivos de este trabajo, razón por la
cual se mencionan en un contexto específico como referencia a los cambios que ha registrado la sociología
en cuanto a sus temáticas prioritarias.
3
Los términos métodos y enfoques serán utilizados de manera indistinta cuando se refieran a la medición
de la pobreza.
4
Muchos trabajos académicos dedicados al estudio de la pobreza incursionan en el ámbito de las cifras (por
ejemplo, Ponce, 2009 y Riutort, 2009). En esta investigación, más que algunas referencias puntuales, se
dejará de lado el énfasis en lo cuantitativo y se centrará en una reflexión teórica sobre la pobreza.
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lleva a estimar un nivel de incidencia distinto y sugiere políticas o programas
distintos para remediarla” (Gómez Buendía, 2007: 1).
La relación entre conceptos y medidas es directa y remite a la validez
5
. Si se
entiende la medición como el proceso de “…asignar unos símbolos numéricos a
alguna magnitud, o atributo de objetos, así como a acontecimientos o hechos
sociales”, se espera que ésta sea una aproximación lo más exacta
6
posible al concepto
que se busca aprehender. Sin embargo, hay que considerar que “un concepto es
siempre más amplio que cualquiera de las fórmulas propuestas para medirlo”. Por lo
tanto, “cualquier forma de medición sugerida para cualquier concepto es incapaz de
recoger en su totalidad su riqueza, amplitud y profundidad” (Jaham, 2015: 1).
Al incorporar a la discusión el tercer elemento, en este caso las políticas, la
vinculación se hace más compleja y multidireccional, por lo tanto, es necesario
emplear una categoría analítica de mayor amplitud. Dado que son tres componentes
la “tríada” es una alternativa viable. La tríada o tríade es un concepto con múltiples
aplicaciones a los ámbitos de la política, la religión, e incluso la música. Se define
como el “conjunto de tres cosas o seres estrecha o especialmente vinculados entre sí”
(RAE, 2001). En una aplicación al campo de la Demografía, Bolívar Chollett (1987: 23)
propuso la tríada “Teoría, Objeto y Método” para explicar el carácter científico de dicha
disciplina, según la cual “cada uno de los elementos es punto de partida para el
abordaje de los otros dos”.
Para Bolívar Chollett la teoría: “…alude a los contextos teóricos específicos y las
categorías a partir de las cuales se confiere significación a los datos y a los materiales
analizados” (Bolívar Chollett, 1987: 22). Mientras que el objeto remite a “…una
evaluación de las áreas de investigación, así como una contrastación con los esquemas
de prioridades y relevancias que se desprenden del discurso oficial o institucional”
(Bolívar Chollett, 1987: 22). Finalmente, el método: “…apunta a los esquemas
metodológicos implícitos o explícitos que predominan en los estudios” (Bolívar
Chollett, 1987: 22). En otras palabras “…sería la teoría que unifica y organiza
coherentemente todas las actividades, operaciones, procedimientos y técnicas…”
(Bolívar Chollett, 1987: 40).
5
Las medidas son válidas “…cuando mide lo que se había propuesto cuantificar y cuando manifiesta los
cambios acaecidos en los indicadores a partir de los cuales medimos la realidad” (Rodríguez Jaume, 2001:
137).
6
En las ciencias sociales se debe admitir la posibilidad de cierta ambigüedad, debido a que los
instrumentos de medición contienen un mayor grado de imprecisión que en las ciencias físico-
matemáticas. “Dicho de otra forma, las medidas en ciencias sociales son más “indirectas” que en las
ciencias naturales” (González Blasco, 1996: 346).
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A partir de esta propuesta inicial, es posible generar una variante que permita el
abordaje de la pobreza desde las tres dimensiones planteadas: los conceptos, las
medidas y las políticas públicas. De los planteamientos de Bolívar Chollett, la teoría
equivale a los conceptos porque remiten a las categorías analíticas fundamentales, y el
método a las medidas, por ser los mecanismos que permiten hacer operativos los
conceptos y mensurables las observaciones (ver Figura 1).
En cuanto al objeto, se consideró su sustitución como categoría, por las políticas. Esto
se debe a que, en los estudios de la pobreza, la teoría que explica el fenómeno, hasta
cierto punto, se solapa con el objeto mismo de su investigación. Adicionalmente,
Bolívar Chollett (1987: 23) agrega que su explicación “…no puede quedar completa
sin una evaluación de la incidencia explícita o implícita [] en el proceso de toma de
decisiones [] por parte de los organismos encargados”, lo que remite directamente
a la imperiosa necesidad de incluir la elaboración de políticas públicas.
Figura 1. Conversión de categorías conceptuales
Fuente: Elaboración propia a partir de Bolívar Chollett (1987).
Para argumentar a favor de este cambio es importante destacar que el análisis de
la pobreza, implica ubicar “…la “situación”
7
de pobreza en una determinada sociedad
en el marco de las estructuras que le dan origen y la perpetúan” (Cartaya, 2007: 22).
Es justamente, desde el análisis de sus causas y consecuencias, donde se derivan y
diseñan las intervenciones públicas para enfrentar la pobreza.
A partir de las tres dimensiones propuestas conceptos, medidas y políticas, es
posible mostrar gráficamente su vinculación e interrelaciones, además de establecer
el núcleo argumentativo de esta investigación. La idea de esta representación es
evidenciar que el análisis de políticas públicas no es un proceso lineal y homogéneo.
7
El término original empleado fue “condición”, sin embargo, consideramos que la pobreza es una
“situación” en tanto puede tener un inicio y un fin, puede cambiarse esa realidad. La condición es más
estática y se hace casi imposible cambiarla o suprimirla. “Así, hablar de pobreza implica hablar del estado
de situación de ciertas personas conviviendo: una persona no “es” pobre, sino que vive (nace, muere) en
situación de pobreza. Comprender las dimensiones involucradas en el fenómeno social de la pobreza
implica, entonces, entenderlo como un estado de situación que afecta a ciertos miembros de la sociedad
pero que involucra al conjunto de la misma” (Lo Vuolo y Rodríguez, 1998: 26).
Teoría Conceptos
Método Medidas
Objeto Políticas
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En realidad, se trata de una construcción analítica que no necesariamente se desarrolla
de manera secuencial, por lo que es posible identificar inconsistencias entre, por
ejemplo, las políticas que se impulsan y lo que se mide como resultado (ver Figura 2).
La ventaja de este esquema es que permite abordar la pobreza partiendo desde
cualquiera de los tres vértices, en el entendido que sus relaciones son de
interdependencia recíproca, es decir, de retroalimentación. Así pues, si se analiza, por
ejemplo, desde las políticas, será posible evaluar la consistencia interna entre los
conceptos y las medidas que subyacen a esas intervenciones públicas. Políticas centradas
en la provisión de transferencias no condicionadas probablemente estén asociadas a
medidas que privilegien el ingreso y, por tanto, estén en correspondencia con conceptos
de pobreza basados en privaciones fisiológicas y/o materiales, aunque esto no sea
necesariamente lo que se presente como fundamento de la política social.
Figura 2. La tríada de la pobreza: conceptos, medidas y políticas
Fuente: Elaboración propia (a partir del diseño de tríada celta)
Al examinar los vínculos entre los componentes de la tríada que fue propuesta
arriba, es posible argumentar a favor de la necesaria integración de sus vértices como
fórmula para una aproximación al análisis de políticas públicas diseñadas para la
superación de la pobreza.
LA DIVERSIDAD CONCEPTUAL Y METODOLÓGICA SOBRE LA PROBREZA
Rahnema (1996: 251) señala que “pueden existir tantos pobres y tantas
percepciones de la pobreza como seres humanos []. Todo y todos bajo el sol pueden
ser catalogados como pobres, en una u otra forma”. Con ello se pretende mostrar la
diversidad de formas de comprender la pobreza y lo relativo del concepto en distintas
culturas y contextos. En cuanto al concepto, Spicker (2009) ha identificado doce
grandes grupos de definiciones de la pobreza, a saber (ver Figura 3):
a) Necesidad: es la carencia de algunos bienes y servicios que constituyen el
núcleo de las necesidades básicas.
Conceptos
Medidas
Políticas
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b) Patrón de privaciones: implica comprender que no toda necesidad conlleva
pobreza, dependiendo entonces de la importancia y la gravedad de la privación, en
tanto ésta persista por un largo periodo.
c) Limitación de recursos: refiere a un control limitado sobre los recursos, dada la
estrecha relación entre ellos y las necesidades. Sin embargo, no toda necesidad
insatisfecha se debe a la falta de recursos. Se habla de pobreza si la necesidad se deriva
de la limitación de recursos.
d) Nivel de vida: significa que en términos de ingreso o consumo se está por
debajo de un estándar específico (generalmente definido de manera arbitraria).
e) Desigualdad: si bien no toda desigualdad involucra pobreza. Esto implica una
brecha en la distribución de la riqueza. Es un concepto muy limitado porque una
eventual reducción del ingreso de los más ricos genera una disminución de la
pobreza.
f) Posición económica: se establece en función de la clase o posición en la sociedad
en términos de capacidades económicas (recursos y consumo).
g) Clase social: permite identificar la posición con un estrato socioeconómico. Se
critica al término porque tiende a generar estigmas entre quienes viven en situación
de pobreza.
h) Dependencia: agrupa a quienes reciben transferencias y demás beneficios del
Estado debido a su carencia de medios.
i) Carencia de seguridad básica: si bien no todo pobre es vulnerable, se refiere a la
vulnerabilidad ante riesgos sociales.
j) Ausencia de titularidades: según este planteamiento las personas con
titularidades no son pobres. Los problemas se deben a la falta de acceso al ejercicio de
sus derechos.
k) Exclusión: contempla el conjunto de relaciones sociales en las cuales las
personas no pueden integrarse y participar en una vida social normal. Incluye la
estigmatización y el rechazo.
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Figura 3. Aspectos similares en diferentes conceptos de pobreza
Fuente: Spicker (2009: 302)
El aporte fundamental de la propuesta de Spicker es que realiza un análisis
exhaustivo de los distintos significados que ha adoptado el concepto de pobreza,
agrupándolos en tres categorías según las condiciones que privilegia: materiales,
económicas y sociales, articulando los distintos conceptos en torno a una situación de
“privación inaceptable” que caracteriza la pobreza, entendida como un juicio moral.
De lo anterior se desprende que el debate sobre la pobreza se ha centrado en la
definición del tipo de privación que sufren las personas (¿privación de qué?).
Dependiendo de la relevancia de uno u otro tipo de privación, se han diseñado
diversos métodos de medición como formas de aproximación al fenómeno.
LA POBREZA EN EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO
La búsqueda de los orígenes del debate sobre la pobreza en América Latina, remite
necesariamente a las teorías del desarrollo y del subdesarrollo. Inicialmente la
definición de países pobres y ricos, se estableció en función de la disponibilidad de
recursos materiales, y la pobreza era entendida como carencia de recursos (Corredor,
2004). Sin embargo, tal como señala Magallanes (2010) tanto el desarrollo, como el
subdesarrollo son dos procesos que coexisten en una misma entidad histórica y, por
tanto:
Sería imposible entender el subdesarrollo sin hacer relación con el desarrollo; es
decir, sin considerar los vínculos del subdesarrollo con el resto del mundo
desarrollado. El subdesarrollo no es una fase primaria o imperfecta del desarrollo,
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sino un producto histórico de la expansión del sistema capitalista que contiene
igualmente a naciones desarrolladas y subdesarrolladas (Magallanes, 2010: 10).
En tal sentido, el subdesarrollo no sólo implica un sistema económico poco
diversificado, con predominio del sector primario y del mercado externo, sino
también, y más importante aún, una situación de “dependencia” en relación a factores
internos y externos que conlleva a “…la limitación de la autonomía de decisión de las
naciones…” (Magallanes, 2010: 14). Posteriormente, entre las décadas de 1960 y 1970,
la sociología latinoamericana realizó importantes avances para comprender el
fenómeno de la pobreza. La aproximación analítica se realizó a partir de dos ejes
temáticos: la marginalidad (relacionada con los niveles de organización y
participación) y la informalidad (referida a la ubicación dentro de la división del
trabajo) (De Venanzi, 1996b).
La marginalidad expresaba la imposibilidad de un sector de la población de
participar tanto en la generación y distribución de la riqueza (ámbito económico)
como en los procesos de toma de decisiones (aspecto político). Del mismo modo, el
no poder incorporarse plenamente a la sociedad, anulaba la capacidad de emprender
acciones en pro de mejorar sus condiciones de vida. Por su parte, la informalidad,
representaba la imposibilidad del sector moderno de la economía de incorporar a la
población al mercado laboral (De Venanzi, 1996b). Ambas aproximaciones teóricas
fueron limitadas y generaban propuestas de políticas transitorias y cortoplacistas que
poco contribuyeron a la solución del problema, aunque desde el punto de vista teórico
permitieron el desarrollo de planteamientos más integrales.
Durante las décadas de 1980 y 1990, la pobreza se convirtió en un objeto de estudio
privilegiado en la sociología latinoamericana, disminuyendo la presencia de temas
tradicionales de interés, tales como el subdesarrollo. Esto se debió a varias causas. Por
un lado, el crecimiento y mayor visibilización del fenómeno de la pobreza durante la
llamada “década perdida”; y por el otro, como consecuencia de la crisis del modelo
de industrialización por sustitución de importaciones (ISI)
8
(De Venanzi, 1996b) y de
los costos sociales” de las reformas estructurales basadas en políticas de ajustes
macroeconómicos inspirados en el denominado Consenso de Washington
9
que
8
Las principales causas de la crisis del modelo de ISI son: a) el reducido tamaño del mercado interno; b)
problemas estructurales del mercado en relación con el empleo y la concentración del ingreso; c)
desequilibrios en la balanza de pagos; y d) política proteccionista y escasa capacidad competitiva de las
industrias nacionales en los mercados extranjeros (Banko, 2002).
9
“…en 1989, en la conferencia patrocinada por el Institute for International Economics en Washington, un
grupo de policy-makers, representantes de los organismos multilaterales y miembros de la academia
latinoamericana llegaron a la conclusión de que la región debía: 1. Privilegiar las políticas que permitieran
lograr la disciplina fiscal; 2. Priorizar el gasto público en salud y educación; 3. Llevar a cabo la reforma
tributaria; 4. Dejar que el mercado determinara las tasas de interés positivas; 5. Mantener un tipo de cambio
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pretendían dotar de competitividad a la región. Estos programas, si bien tuvieron su
periodo de auge y lograron cierto nivel de estabilización en los países
latinoamericanos, no es menos cierto que no se logró establecer un modelo económico
autosustentable capaz de mejorar la distribución del ingreso y reducir las brechas
de desigualdad social (Banko, 2002).
Por último, existe un elemento adicional que justifica la presencia de este tema en
la agenda pública latinoamericana: las estrategias y orientaciones de organismos
internacionales, los cuales lograron influir en las líneas de acción de la política social
e incluso en las prioridades de la investigación social de los países de la región (De
Venanzi, 1996b).
En el caso concreto de Venezuela, se evidenció un importante desarrollo de nuevas
formas de comprensión del fenómeno de la pobreza. Estudios científicos lograron
rescatar el enfoque sociológico en los estudios de pobreza, a través de la investigación
de las estrategias de organización en los sectores populares urbanos (cultura de la
pobreza), el diseño de esquemas de estratificación social (estructura de clases) y la
exclusión y segmentación social como elementos que trascienden a la marginalidad
como concepto vinculado a la falta de participación política (De Venanzi, 1996b).
Más adelante, hacia fines de la década de 1990, es posible apreciar el estatus que
ha ido alcanzando la pobreza, en tanto problema social, en distintos foros políticos y
económicos a nivel internacional, sin que ello haya significado un cambio en sus
niveles y tendencias actuales. La conceptualización y medición de la pobreza han
adquirido mayor relevancia tanto desde el punto de vista político como operativo (en
forma de programas y políticas públicas). Esto ocurre en un contexto en el que se hace
necesario tanto racionalizar el uso de los recursos económicos, como diseñar
mecanismos de monitoreo y seguimiento de los resultados de las políticas sociales
(Sáinz, 2006).
Tradicionalmente, se han propuesto medidas que incentivan el crecimiento
económico como mecanismo para reducir la pobreza. Sin embargo, los resultados de
las reformas económicas en América Latina y otras regiones del mundo, no tuvieron
los resultados esperados (Sáinz, 2006). Y aunque se han generado alternativas de
medición de la pobreza, lamentablemente, para los gobiernos “…la evaluación y la
toma de decisiones se basan en el comportamiento del PIB” (Boltvinik, 2001: 20).
competitivo; 6. Realizar una política comercial liberal; 7. Permitir la inversión directa extranjera; 8.
Privatizar las empresas del Estado; 9. Desregular los distintos sectores de la economía; 10.
Comprometerse a proteger los derechos a la propiedad de la piratería. Estos diez enunciados conforman
lo que desde entonces se conoce como Consenso de Washington sobre reestructuración latinoamericana”
(Del Búfalo, 2002: 373-374).
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LA POBREZA DESDE LOS ENFOQUES TRADICIONALES
La pobreza como categoría analítica tiene varias particularidades. Al igual que
muchos otros conceptos que han surgido en las ciencias sociales, carece de una
definición única y universal. Es en cambio, un vocablo polisémico, de múltiples
acepciones, las cuales dependen del criterio que se emplee para su comprensión.
Spicker (2009) señala que es un término compuesto y, por tanto, alcanza una variedad
de significados, pero relacionados entre ellos y con límites borrosos y permeables. Es
además un fenómeno multidimensional, en tanto, siendo una variable-resultado, su
explicación depende de diversos factores (Riutort, 2009).
En la actualidad, esas características han determinado la existencia de una amplia
diversidad conceptual y metodológica sobre la pobreza. Se estima que en la literatura
científica existen al menos cien diferentes formas de definir la pobreza (Spicker, 2009),
y un número, si bien mucho menor, bastante importante de métodos de medición
(con sus variantes) (Boltvinik, 2001). Desde el punto de vista técnico y académico, es
una situación que ha beneficiado ampliamente el debate sobre su contenido y las
mejores formas de medir sus correlatos empíricos. Se entiende que una mejor
definición y medición de la pobreza constituye un paso esencial para eliminarla
(Grupo de Río, 2007). Al mismo tiempo este debate ha contribuido a una mayor
dispersión y la ausencia de consensos internacionales sobre su abordaje.
Es poco probable que desde algún sector se dude de la existencia de personas que
vivan en situaciones por debajo de los estándares mínimos de bienestar que cada
sociedad define. En tal sentido, existe un claro consenso sobre el imperativo de
solucionar el problema, y esfuerzos como la definición de los Objetivos de desarrollo del
milenio (ODM) en 2000, y los Objetivos de desarrollo sostenible (ODS) en 2015, son
ejemplos de ello. Sin embargo, en el plano de los métodos de medición y las más
adecuadas políticas públicas para su superación, no existe el mismo nivel de acuerdo
entre los distintos países y organismos multilaterales.
Desde el punto de vista de la tríada planteada líneas arriba, iniciativas como los
ODM y los ODS representaron un cambio, al menos desde el punto de vista formal,
en la manera en que se concibe la solución al problema de la pobreza, considerando
algunas de sus múltiples aristas, aunque siguen centrados en la lógica de las
privaciones materiales, por lo que promueven políticas basadas en la prestación de
servicios públicos. Con relación a los ODM, Sáinz (2006) señalaba que hacen explícitos
dos elementos importantes: por un lado, se reconoce que los países más pobres no
pueden esperar largos procesos de reforma para luego obtener los beneficios del
crecimiento económico, razón por la cual los recursos de la cooperación internacional
debían ir dirigidos al momento actual. Y por el otro, las Metas del Milenio que
acompañaron la declaración, constituyeron un instrumento eficiente para que los
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
22
22
22
distintos países evidencien los avances en el cumplimiento de sus compromisos.
Indudablemente, estas afirmaciones aplican tanto los ODM como sus sucesores, los
ODS.
Tal contexto invita a revisar de manera detallada la evolución histórica del
concepto de pobreza, así como también, los enfoques con los que tradicionalmente se
ha medido la presencia de este fenómeno en la región latinoamericana, especialmente,
en el caso venezolano. Esto debido a la importancia que tienen los conceptos y
medidas sobre los énfasis y prioridades que se han evidenciado en materia de
políticas públicas (Cartaya, 2007).
Según Shaffer (2008) el concepto de pobreza ha sufrido tres cambios importantes.
El primero consistió en la ampliación del concepto”, es decir, el paso de los modelos
de “privación fisiológica” (nutricional o material) hacia otros vinculados a la
“privación social”
10
(que incluyen, por ejemplo, la autonomía y la dignidad). Un
segundo cambio consistió en la “ampliación del marco causal” que implicó la
inclusión en el discurso de variables explicativas a las que antes no se hacía referencia
dentro de las “estrategias de reducción de la pobreza”. Y el tercero, referido a la
“profundización del marco causal”, que se expresa con el cambio en el énfasis desde
el stock de población pobre hacia los flujos de personas que entran y salen de la
pobreza. Esto permitió el desarrollo de “estrategias de protección social” que reducen
la vulnerabilidad de los hogares al considerar tanto la exposición a situaciones de
crisis como las respuestas individuales y comunitarias ante tales circunstancias.
En los siguientes apartados se desarrolla una aproximación al primer proceso de
cambio planteado por Shaffer (2008), en tanto se describe la evolución del concepto
de pobreza y, en consecuencia, de sus métodos, como resultado de las restricciones y
límites que se han planteado con cada uno de los distintos enfoques tradicionales o
convencionales. Las perspectivas aquí descritas se insertan dentro de las categorías
de “privación fisiológica” porque se centran en privaciones biológicas (como el
consumo calórico) o materiales (vinculadas a variables monetarias).
ENFOQUES TRADICIONALES DE MEDICIÓN DE LA POBREZA EN
VENEZUELA
La medición de la pobreza de manera continua e institucionalizada (en un
organismo público responsable), así como su difusión (no sólo de resultados sino
10
Aquí se incluyen los enfoques de pobreza humana, exclusión social y derechos humanos.
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun)
23
también de la metodología) es una actividad relativamente reciente
11
a nivel
internacional (Sáinz, 2006). En Venezuela
12
, el organismo público encargado de la
medición de la pobreza es el Instituto Nacional de Estadística (INE)
13
. En consonancia
con el resto de los países de la región, sus tres principales métodos son: el indirecto o
Línea de pobreza (LP), el directo o de Necesidades básicas insatisfechas (NBI) y el
integrado o bidimensional
14
.
Estos tres enfoques tienen como principal propósito identificar los hogares e
individuos considerados como pobres para su posterior agregación (Camardiel,
2014). Este proceso implica tanto seleccionar variables que sirvan de referentes
empíricos a las privaciones como establecer un mínimo aceptable, es decir, un umbral
contra el cual comparar (Sáinz, 2006; Riutort, 2009). No obstante, las especificidades
de cada método, así como sus principales características, ventajas y desventajas se
presentan con mayor detalle en los siguientes apartados:
MÉTODO INDIRECTO: LÍNEA DE POBREZA O LP
Este método, introducido en la región por la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL) en la década de 1970, permite medir la disponibilidad de
recursos del hogar para satisfacer sus necesidades. Para ello “combina un concepto
absoluto de requerimiento, representado por la canasta, con un concepto relativo de
satisfactores, el ingreso” (Ledezma y Padrón, 1996: 40). En tal sentido, la pobreza es
una situación en la que los ingresos se encuentran por debajo de un umbral monetario
determinado (línea de pobreza) (Feres, 2001a).
En este enfoque se establece una relación entre el ingreso y la satisfacción de
necesidades (expresadas en términos monetarios), sin embargo, tal vínculo no es
inmediato. El resultado es una medida indirecta, porque “…evalúa la capacidad que
tiene un individuo para satisfacer sus necesidades básicas, al evaluar si los recursos
monetarios de los que dispone son suficientes” para cubrirlas y, coyuntural, por ser
11
El país con la serie cronológica más larga es Estados Unidos, con registros desde el año 1964 (Sáinz, 2006).
Rahnema (1996: 255) señala que “la pobreza global es un constructo enteramente nuevo y moderno.
12
Se ha acotado al ámbito nacional, siguiendo la premisa según la cual “…la pobreza no puede definirse
en abstracto, sino que requiere ser situada; se trata de un fenómeno que se ubica en un sistema de
coordenadas de tiempo y espacio” (Lo Vuolo y Rodríguez, 1998: 26). Cada país mide la pobreza de acuerdo
con sus propias realidades, por lo que estos métodos pueden tener algunas adecuaciones técnicas.
13
Antes Oficina Central de Estastica e Informática (OCEI). http://www.ine.gov.ve/
14
Si bien su uso como prácticas institucionalizadas de medición ha sido generalizado, es posible observar
el desarrollo de una diversidad de variantes de cálculo (Grupo de Río, 2007). No obstante, el énfasis en la
versión oficial de estos enfoques se debe a que una revisión exhaustiva de la diversidad metodológica
(oficial y no oficial) estaría fuera del alcance de esta investigación. Para un recorrido más detallado sobre
métodos de medición de pobreza, ver Boltvinik (2001).
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
24
24
24
sensible a los cambios que se pueden producir a corto plazo en las condiciones
socioeconómicas de los individuos y hogares (Feres, 2010: 8).
En términos de la secuencia metodológica, la LP requiere de tres pasos
fundamentales, que se mencionan a continuación (Fernández-Shaw, s/f: 19, énfasis
nuestro):
1) Determinación de los ingresos familiares y su estructura de distribución.
2) “Definición de aquellos bienes y servicios considerados indispensables
expresados en unidades monetarias…”, a partir de lo cual se elaboran las neas de
pobreza.
3) Confrontación de la estructura de ingresos familiares con el costo de la
Canasta de Consumo Normativa, permitiendo la estimación de la pobreza…”.
Como se observa en el paso dos, un aspecto central en este método indirecto es la
definición de "líneas de pobreza”, las cuales constituyen “un concepto normativo,
pues representan el valor total de los bienes y servicios considerados necesarios para
satisfacer las necesidades básicas…” (Sáinz, 2006: 346) de los hogares y sus miembros.
Existen tres tipos o maneras de construir las líneas de pobreza (Sáinz, 2006: 347):
a) Absoluta: “…representa la cantidad de dinero requerida para adquirir los
bienes y servicios necesarios para satisfacer unos estándares mínimos absolutos
referidos a las necesidades básicas”. Es decir, el costo de las necesidades básicas.
b) Relativa: “…debe referirse a lo que son situaciones promedio de la sociedad.
Una persona es pobre si satisface sus necesidades de forma muy desmedrada con
relación a lo que es habitual en la sociedad a la que pertenece”.
c) Subjetiva: “…considera que la percepción de la población acerca de cuál es el
presupuesto familiar mínimo es el mejor estándar de comparación con relación al
ingreso o gasto real”.
En el caso venezolano, se utilizan líneas de pobreza absolutas que se construyen a
partir de la estimación de dos tipos de canastas: a) la Canasta alimentaria (CA),
conformada por un conjunto de alimentos
15
que satisfacen las necesidades
nutricionales
16
de los hogares, respetando los hábitos de consumo de la población de
referencia, y b) la Canasta básica (CB) que corresponde a un ltiplo de la CA. El costo
de la CB, es entonces: CB = £ × CA; donde £, es el coeficiente de Engel
17
que mide la
relación entre el gasto no alimentario y el gasto alimentario en los hogares (INE, s/f).
15
Esta canasta de consumo contiene 50 alimentos y fue definida en el año 1987 por el Comité de
Estadísticas Sociales (Ponce, 2009).
16
El Instituto Nacional de Nutrición (INN) estima el valor del requerimiento nutricional en 2.200 calorías
diarias por persona.
17
Proviene de la denominada Ley de Engel, propuesta por el estadístico alemán Ernest Engel (1821-1896),
según la cual un incremento en los ingresos de los hogares, la proporción del gasto en alimentos
disminuye (Grupo de Río, 2007).
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun)
25
En Venezuela se utiliza el valor 2 como coeficiente de Engel, es decir, que se estima el
50% del ingreso de los hogares se dedican a la adquisición de bienes no-alimentarios
(De Venanzi, 1996b).
De acuerdo al INE (s/f), “se asume que la Canasta Básica incorpora además del
costo de los nutrientes, el costo de productos y servicios que cubren un conjunto de
necesidades sicas no alimentarias”, es decir, requerimientos mínimos en términos
monetarios de vivienda, educación, vestido, transporte, entre otras. De tal manera que
“el valor de la línea de pobreza representa el costo de adquirir una canasta de bienes
alimentarios y no-alimentarios esenciales” (Feres, 2010: 9).
En resumen, el método de LP construye una CA y una CB que expresan en
términos monetarios per cápita el conjunto mínimo de satisfactores de las necesidades
básicas del hogar y sus miembros. Posteriormente, siguiendo el esquema de pasos
planteado líneas arriba, el valor de estas canastas se confronta con el ingreso per
cápita del hogar. De modo que se obtiene la siguiente clasificación (Ponce, 2009: 23;
INE, s/f) (ver Figura 4):
a) No pobres: hogares cuyo ingreso per cápita se encuentra por encima del costo
de la CB per cápita.
b) Pobres no extremos: hogares con ingresos per cápita que, si bien alcanzan a
cubrir la CA per cápita, se encuentran por debajo de la CB per cápita.
c) Pobres extremos: hogares cuyo ingreso per cápita es menor a la CA per cápita.
Figura 4. Clasificación según situación de pobreza. Método LP
Fuente: Elaboración propia con base en Ponce (2009).
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
26
26
26
Con la distribución del resultado en esta clasificación, el método LP da respuesta a
la interrogante sobre ¿cuántos pobres hay? Esto se conoce como incidencia o prevalencia
y refleja el porcentaje de hogares pobres obtenidos a través del “cociente entre el
número de hogares pobres estimados en la muestra y el total estimado de hogares
efectivos” (INE, s/f).
Sin embargo, pueden surgir otras inquietudes tales como: ¿qué tan pobres son los
pobres? o ¿cuál es la situación relativa de los más pobres respecto a los menos pobres?
(Quintana y Ardila, 2009: 6). La respuesta a tales preguntas requiere de la familia de
indicadores de Foster, Greer y Thorbecke, cuyo lculo es posible gracias al nivel de
medición que alcanza la variable ingreso (Quintana y Ardila, 2009).
La primera remite a la brecha o intensidad, que “mide la profundidad de la pobreza
e indica la distancia promedio de los hogares pobres a la línea de pobreza, ponderada
por la incidencia…” (INE, s/f). Y la segunda, a la severidad, un “…índice, similar en su
cálculo a la brecha de pobreza, [que] pondera con mayor importancia el ingreso de
los hogares pobres extremos” (INE, s/f) y demuestra la relativa desigualdad que existe
dentro de la población pobre.
En la literatura especializada (por ejemplo, Feres, 2010; Riutort, 2009; Grupo de Río,
2007; Ponce, 2009; Fernández-Shaw, s/f), se evidencia un esfuerzo por establecer las
principales ventajas y desventajas que se desprenden de la aplicación del método LP.
Entre las ventajas del método LP, es posible destacar las siguientes:
a) “Es el método predominante de medición de la pobreza en América Latina”
(Feres, 2010: 2).
b) “Su medición se realiza regularmente y con una calidad creciente mediante
encuestas de hogares” (Feres, 2010: 7).
c) “Provee una métrica común que permite sintetizar la diversidad de
situaciones que pueden dar lugar la pobreza” (Feres, 2010: 7).
d) “Es una variable continua que permite construir diversos indicadores de
magnitud, severidad y profundidad de la pobreza” (Feres, 2010: 7).
e) “Es una variable sensible a la coyuntura, por lo que permite monitorear
cambios en la pobreza en plazos cortos” (Feres, 2010: 7).
f) Su aplicación se ha apartado crecientemente de la idea de “subsistencia”,
dando más lugar a las necesidades que son determinadas socialmente (Grupo de Río,
2007).
En cuanto a las limitaciones, algunas de las más importantes, se presentan a
continuación:
a) “Capta sólo parcialmente el problema del bienestar, y por lo general, puede
estar subestimando la situación de pobreza” (Riutort, 2009: 38).
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun)
27
b) Considera que la satisfacción de necesidades se logra únicamente a través de
los bienes y servicios transables en el mercado, por lo que no incorpora los servicios
sociales provistos por el Estado en forma gratuita (Fernández-Shaw, s/f: 22).
c) “No es sensible a políticas que mejoren directamente ciertas dimensiones del
bienestar…” distintas al ingreso (Feres, 2010: 7).
d) Asume que el costo monetario para satisfacer las necesidades de un individuo
es homogéneo y que no hay economías de escala en el consumo (costo marginal
decreciente cuando aumenta el tamaño del hogar) (Grupo de Río, 2007).
e) Presenta dificultades instrumentales para la captación de los ingresos de los
hogares (no respuesta, subregistro, subdeclaración, e incluso desconocimiento)
(Ponce, 2009: 7).
f) “Induce a que la generación de políticas públicas se oriente hacia medidas
que tienen mayor impacto en el indicador, y por tanto reducen el problema
estrictamente a una falta de ingresos” (Feres, 2010: 7).
Si entendemos la pobreza como una privación, en este caso, a una de tipo material,
se plantea como reto para la medición el hecho de que el ingreso, si bien facilita la
adquisición de bienes y servicios, nada garantiza que en efecto ese sea su destino en
el presupuesto de los hogares (Camardiel, 2014). Englobar en una sola dimensión la
complejidad del fenómeno de la pobreza se convierte en el principal límite de este
método, por lo que se hace recomendable complementar estas mediciones con otras,
de tal manera que se pueda fortalecer el análisis.
Una vez descritas las principales características, ventajas y desventajas del método
LP, se requiere analizar el fundamento teórico que respalda este tipo de mediciones:
la economía del bienestar. Según esta escuela de pensamiento “las personas controlan
una dotación de recursos con utilidad económica y en base a esa dotación de recursos,
realizan elecciones racionales dentro de un sistema ordenado de preferencias” (Lo
Vuolo y Rodríguez, 1998: 27). El motor de las decisiones es la “maximización de la
utilidad” que se deriva del consumo de bienes y servicios que se transan en el
mercado con los recursos económicos que cada agente controla (consumo privado).
De esta manera se entiende que la pobreza “…es fundamentalmente un problema
de producción, de utilización de los recursos disponibles en la comunidad (Lo Vuolo
y Rodríguez, 1998: 27). Y, en consecuencia, la mejora del bienestar requiere aumentar
las capacidades productivas de los pobres, es decir, que la sociedad sea capaz de
producir más bienes y servicios que permitan incrementar la utilidad individual (Lo
Vuolo y Rodríguez, 1998).
Es por esta razón que las mediciones de la pobreza desde el ingreso sugieran la
implementación de políticas vinculadas con el empleo y la generación de ingresos
privados (Corredor, 2004). Un ejemplo de este tipo de intervenciones fue el desarrollo
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
28
28
28
de algunos programas sociales compensatorios
18
en las décadas de 1980 y 1990, cuyo
objetivo era atenuar los costos sociales de la crisis económica (Mateo, 1997), mediante
el otorgamiento de transferencias monetarias no condicionadas, subsidios a los
servicios públicos o la regulación de precios de los bienes de la CA. Este tipo de
políticas, cuyo énfasis está en el ingreso, deben hacer frente a los cambios
coyunturales que pueden presentarse en épocas de crisis o de estabilización.
La pobreza coyuntural que mide el método LP invita a reflexionar sobre dos
aspectos centrales: por un lado, la sustentabilidad de los logros sociales que puedan
ser alcanzados y, por el otro, la institucionalidad y su deber de ofrecer oportunidades
equitativas a la población (González, 2013). En otras palabras, la disminución de la
pobreza en un momento determinado debe ir acompañado de los mecanismos
institucionales que garanticen su sustentabilidad en el tiempo, algo que solo se logra
con instituciones que brinden oportunidades a todos y todas, con criterios de
equidad.
Sin embargo, con este método se prioriza el ingreso en un momento dado por
encima del patrimonio, lo cual puede ocultar ciertas realidades. Siguiendo a
Fernández-Shaw (s/f: 22), es posible encontrar hogares con similar nivel de ingreso
que “…pueden presentar diferencias significativas en su nivel de vida como
consecuencia del capital o patrimonio acumulado por la familia”, y que no son
considerados en políticas que se basen en lógicas unidimensionales.
En resumen, existen dos consideraciones con implicaciones en materia de políticas
públicas que se desprenden de lo anterior, lo primero es que “los indicadores no son
la pobreza” y, por tanto, no se debe confundir la medida con la realidad que se
pretende analizar, porque de lo contrario se corre el riesgo de reducir el problema a
un cálculo “aritmético”, con lo cual el fin último sería modificar los valores de los
indicadores utilizados y no lo que realmente se busca, es decir, la superación de la
pobreza (Fernández-Shaw, s/f).
La segunda, es reconocer las limitaciones de los métodos empleados y promover
la complementariedad con otros enfoques, con el objeto de tener una mayor amplitud
en el análisis. Los métodos que se describen a continuación contribuyen en cierta
medida a solventar esta última advertencia.
18
En el caso venezolano se implementaron los siguientes programas: Hogares y Multihogares de Cuidado
Diario, la Beca Alimentaria, el Vaso de Leche Escolar, el Programa Alimentario Materno-Infantil (PAMI),
y el Programa de Apoyo a la Economía Popular.
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun)
29
MÉTODO DIRECTO: NECESIDADES BÁSICAS INSATISFECHAS O NBI
Tal como se desprende del conjunto de desventajas presentadas en el apartado
anterior, la medición de la pobreza por ingreso tiene limitaciones para una
comprensión más amplia e integral del fenómeno de la pobreza. Desde fines de la
década de 1970 el Banco Mundial comenzó a impulsar el enfoque de necesidades
básicas, a través de diversas investigaciones en países en desarrollo (Alkire y Santos,
2010). Otras organizaciones (Fundación Bariloche, Organización Internacional del
Trabajo) y un grupo de reconocidos académicos (Mahbub ul Haq
19
, Paul Streeten
20
,
Norman L. Hicks
21
, Shahid Javed Burki
22
y Frances Stewart
23
) también lo
promovieron.
El surgimiento de la idea de comprender la pobreza desde otros indicadores
distintos al ingreso, permitió el desarrollo de métodos tales como el de NBI. La
característica fundamental de este método es que “…parte de un concepto absoluto
de pobreza que busca identificar el núcleo de población que no logra cubrir los
requerimientos mínimos para la subsistencia…” con relación a determinadas
dimensiones (Ledezma y Padrón, 1996: 10).
En América Latina, la CEPAL fue el organismo encargado de promover la
adopción del método de NBI por parte de las oficinas e institutos nacionales de
estadística. Desde entonces, las necesidades básicas insatisfechas han sido utilizadas
con la información censal para construir mapas de pobreza
24
, una herramienta que
ofrece información desagregada geográficamente sobre el grado de privación que
enfrenta la población, lo cual es muy útil para orientar las políticas públicas sectoriales
(Sáinz, 2006).
El resultado que ofrece el método NBI es una medida directa y estructural. Es directa
porque evalúa “…si los hogares han logrados satisfacer sus necesidades básicas,
19
Economista pakistaní (1934-1998). Ideó el Índice de Desarrollo Humano (IDH).
20
Economista británico de origen austro-húngaro (1917-2019). Profesor de la Universidad de Boston
(Estados Unidos).
21
Economista estadounidense. Ex funcionario del Banco Mundial.
22
Economista paquistaní (1938). Ex vicepresidente del Banco Mundial.
23
Economista británica (1940). Profesora de la Universidad de Oxford. Directora del Centre for Research
on Inequality, Human Security and Ethnicity (CRISE).
24
La primera experiencia de realización de un mapa de pobreza” en Venezuela fue auspiciada por el
PNUD en el año 1990, para lo cual se trabajó con el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1981. Sin
embargo, su nivel de desagregación sólo alcanzó hasta entidades federales. En 1991, la entonces Oficina
Central de Estadística e Informática (OCEI), actualiza el mapa con los resultados del Censo de 1990 y
profundiza el nivel de desagregación hasta los municipios. Otro esfuerzo importante fue el realizado por
el Centro de Investigación Social (CISOR) al diseñar una metodología propia que utilicomo fuente de
datos a la Encuesta de Hogares por Muestreo (EHM) de 1991. Dadas las limitaciones muestrales
únicamente permitió desagregación a nivel de centros urbanos y de algunos estados (Fernández-Shaw, s/f).
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
30
30
30
encuestándolos sobre los bienes y servicios de que disponen y consumen” a diferencia
del enfoque monetario
25
“…que mide el bienestar a partir del poder adquisitivo del
hogar (utilizando el ingreso como indicador) (Quintana y Ardila, 2009: 3). Y es
estructural porque se analizan variables que son poco sensibles a cambios
económicos coyunturales (Riutort, 2009) o de más lento movimiento (González,
2013).
La naturaleza unidimensional o multidimensional de la medición por NBI es un
espacio de debate que depende de lo genérica o específica de la definición que se
utilice. Si se considera multidimensional a aquellos enfoques que abarquen dos o más
dimensiones (Boltvinik, 2001), o que incorporen aspectos o variables no monetarias
(Feres, 2010) se trataría de un método multidimensional. Sin embargo, en términos de
las formas de privación, Corredor (2004) señala que se trata de un enfoque
unidimensional por considerar una sola forma, en este caso, de bienes materiales.
Asimismo, Alkire (s/f), ubica el método NBI como un antecedente de la pobreza
multidimensional, por considerar que está centrado en el acceso a recursos.
El esquema metodológico del enfoque de NBI está conformado de la siguiente
manera (Fernández Shaw, s/f: 13):
1. Selección de las variables: “generalmente se realiza de cara a la disponibilidad
de información existente del universo sobre el cual se pretende realizar la medición”.
2. Establecimiento de los criterios: o condiciones de aprobación en cada una de las
variables, los cuales indican el punto a partir del cual la necesidad puede ser
considerada como satisfecha” (umbrales).
3. Confrontación: “de la situación observada en cada una de las unidades de
estudio con los parámetros fijados para su aprobación, produciendo una
categorización de cada unidad de acuerdo a la cantidad de necesidades no
satisfechas”.
4. Contabilización: “del número de unidades en cada una de las situaciones
categorizadas”.
Un paso fundamental es la definición de dimensiones y variables que expresen las
necesidades. Existen algunas que son típicamente consideradas por este método, tales
como: a) acceso a una vivienda que asegure un estándar mínimo de habitabilidad
para el hogar; b) acceso a servicios básicos que aseguren un nivel sanitario adecuado;
c) acceso a educación básica; y d) capacidad económica para alcanzar niveles mínimos
de consumo (Feres y Mancero, 2001a: 67). En Venezuela, el INE utiliza cinco variables
para la medición de la pobreza por NBI a partir de la información censal disponible.
25
Otra manera de diferenciar las medidas directas de las indirectas es a través del tipo de evaluación que
realizan respecto al consumo. En el caso de las directas la evaluación es ex post, mientras que en las
indirectas es de tipo ex ante (Feres, 2010).
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun)
31
La insatisfacción de necesidades, se evalúa con base en la presencia o ausencia de
características en la vivienda o el hogar (ver Cuadro 1).
Cuadro 1. Componentes del método de NBI
Necesidad
Variable
Indicador
Definición
Asistencia
escolar
Inasistencia
escolar
Hogares con niños de
edad escolar (7 a 12
años) que no asisten a
la escuela
Hogares con niños (7 a 12 años) y donde al menos
uno no asistía a la escuela al momento del censo
Condiciones
de la vivienda
(estructurales
y de servicios)
Hacinamiento
crítico
Hogares que
presentan más de tres
personas por cuarto
para dormir
Se consideran hogares donde el cociente entre el
número de personas pertenecientes al hogar y el
número de cuartos para dormir es mayor que tres
Vivienda
inadecuada
Hogares que habitan
en ranchos, casas de
vecindad, tráiler o
remolque,
embarcaciones, carpas,
cueva, etc.
Se consideran los hogares que declararon como
tipo de vivienda: rancho, casa de vecindad u otra
clase
Carencia de
servicios básicos
Hogares que
presentan
inaccesibilidad al agua
potable o a los
servicios de
eliminación de excreta
Se consideran los hogares que presentan cualquiera
de estas dos condiciones: a) abastecimiento de agua
por camión cisterna, pila pública o estanque, pozo
u otros medios como aljibe o jagüey, quebradas o
agua de lluvia.
b) eliminación de excreta: sin conexión a cloaca
Fuente: INE (s/f).
De acuerdo con este enfoque “una persona es considerada pobre si pertenece a un
hogar que no tiene acceso o no posee la capacidad para acceder a un conjunto
normativamente definido de bienes, servicios y derechos” (Sáinz, 2006: 344). En
función a lo anterior, se desprende la siguiente clasificación (Ponce, 2009: 25) (ver
Figura 5):
La pobreza en Venezuela: conceptos, medidas y políticas de los enfoques tradicionales
32
32
32
Figura 5. Clasificación según situación de pobreza. Método NBI
Fuente: Elaboración propia con base en Ponce (2009).
a) No pobres: “aquellos hogares y personas que allí residen que cubren todas las
necesidades contempladas por el método, vale decir que ninguna de éstas se
encuentra insatisfechas”.
b) Pobres no extremos: situación que ocurre cuando una de las cinco necesidades
no es cubierta”.
c) Pobres extremos: califica como tal al hogar que registra dos o más necesidades
ubicadas por debajo del umbral establecido”.
El uso de este método presenta un conjunto de ventajas que permiten:
a) “Focalizar la pobreza según áreas territoriales”, llegando incluso a los más
bajos niveles de desagregación en la división político-administrativa. Este aspecto es
clave, porque permite tener información que contraste con los promedios nacionales,
los cuales tienen a ocultar las realidades subnacionales.
b) “La elaboración de mapas de la pobreza utilizando los Censos Nacionales”
que permitan identificar áreas prioritarias de atención (Riutort, 2009: 41).
c) Cubrir nuevas áreas de privación más cercanas a la noción de necesidades
sociales (Grupo de Río, 2007) respecto al método LP.
d) “Enfatizar en las carencias de los bienes y servicios provistos por el Estado”
(Ledezma y Padrón, 1996: 53).
La medición de la pobreza por NBI también presenta algunas debilidades que
deben ser consideradas en cuanto al alcance de la medición obtenida. Entre las
principales limitaciones podemos mencionar las siguientes:
Hogares no
pobres
Hogares
pobres no
extremos
Hogares
pobres
extremos
Presentan
una NBI
Presentan
dos o más
NBI
No
presentan
NBI
Hogares pobres
Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, 2023 Vol. XXIX, No. 1 (ene - jun)
33
a) “Generalmente se ha privilegiado a los indicadores relacionados a las
condiciones de la vivienda” (Riutort, 2009: 41).
b) “Carece de un índice de pobreza donde se agrupen los indicadores con una
determinada ponderación” (Riutort, 2009: 41).
c) “Todos los indicadores (…) tienen la misma ponderación o importancia”
(Riutort, 2009: 41), es decir, que no existen factores de puntuación que permitan
asignar más preponderancia a aquellas variables con mayor poder explicativo
(Fernández-Shaw, s/f: 16).
d) Es “un indicador ordinal que si bien permite hacer comparaciones en
términos de porcentajes o magnitudes no permite el lculo de otro tipo de medidas
estadísticas tales como distancias, desviaciones o promedios…” (Ponce, 2009: 28).
e) “Tiende a sobreestimar el número de hogares con Necesidades sicas
Insatisfechas en el ámbito rural al aplicar los mismos indicadores que al área
urbana…” (Riutort, 2009: 41). Este sesgo en favor de las zonas urbanas pudiera
explicarse por la selección de criterios de modernidad” que no necesariamente son
indicativos de privaciones en las áreas rurales (Fernández-Shaw, s/f: 17).
f) “El número de variables escogidas afectará el rango de las caracterizaciones
(…), es decir, cuanto mayor cantidad de variables escojamos para formar parte de la
medición s condiciones estamos requiriendo de los individuos u hogares para
formar parte del grupo de ‘no pobres’” (Fernández-Shaw, s/f: 14).
g) La medición está referida a “valores mínimos” que deben ser alcanzados y,
por tanto, “no hay referencia al nivel de desarrollo global alcanzado de la sociedad ni
de la forma de distribución de bienes y servicios entre sus miembros” (Fernández-
Shaw, s/f: 13).
h) “Sólo permite distinguir a los hogares con carencia críticas de aquellos que
no las tienen, pero no permite identificar la magnitud de dichas carencias” (Quintana
y Ardila, 2009: 13).
i) “Dado que los niveles críticos para determinar si un hogar sufre privaciones
o no varían entre los países (…) resulta limitado para realizar comparaciones”
(Quintana y Ardila, 2009: 13).
j) “Tiende a desactualizarse a medida que la evaluación se aleja de la fecha del
Censo”. Esto remite a las características de la fuente de datos utilizada, en especial su
periodicidad (Ledezma y Padrón, 1996: 53).
Valga destacar que el enfoque de necesidades sicas implementado por las
oficinas e institutos nacionales de estadística de América Latina se distanció de las
propuestas de sus autores originales. En la práctica se centraron en los indicadores a
monitorear y en el acceso a bienes (antes que en la propia satisfacción de necesidades),
ignorando los procesos y contextos sociopolíticos (Alkire y Santos, 2010). Es por esta
razón que Shaffer (2008), a pesar de que el método de NBI es presentado por algunos
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autores como un método multidimensional de medición de la pobreza, considera que
este enfoque sigue respondiendo a la idea de “privación fisiológica”, en tanto, aborda
la pobreza como una carencia o insatisfacción de necesidades básicas.
Entre las limitaciones del método se encuentra su incapacidad de dar contenido
a las necesidades básicas que define, más allá de ausencia o presencia, con relación a
aspectos tales como el acceso, calidad y disponibilidad de servicios. En el Cuadro 2 se
reseñan un conjunto de elementos que no son contemplados entre las variables que
utiliza el método.
Cuadro 2. Limitaciones del método de NBI
Variable
No considera
Inasistencia escolar
-Calidad de la educación
-Calidad de los servicios de la escuela
Hacinamiento crítico
-Calidad estructural de la vivienda
Vivienda inadecuada
-Ubicación de las viviendas (zonas de alto riesgo)
Carencia de servicios
básicos
-Disponibilidad del servicio de agua
-Calidad del agua (nivel de contaminación)
-Servicio de luz: acceso y disponibilidad
-Servicio de aseo público: acceso y disponibilidad
-Servicio de gas: acceso y disponibilidad
Alta dependencia
económica
-Sueldo de los ocupados
-Calidad del empleo de los ocupados
-Acceso y disponibilidad a productos de la CB
Fuente: Abadi y Lira (2014).
Una vez identificadas las principales características, ventajas y desventajas del
método directo o NBI, se hace indispensable recordar que tiene su fundamento teórico
en la escuela de las necesidades básicas, la cual surge de la crítica a la economía del
bienestar y “…se propone reemplazar el énfasis subjetivo puesto por los neoclásicos
en los deseos y en los gustos de las personas, por conceptos más objetivos como el de
necesidades” (Lo Vuolo y Rodríguez, 1998: 29).
En esta perspectiva la pobreza no se circunscribe a la producción y la eficiencia
técnica, sino que remite a un problema de carácter distributivo. Las necesidades se
definen y se clasifican en un sentido más estricto, mientras que los satisfactores, es
decir, los medios, pueden cambiar en contextos (tiempos, espacios, culturas)
diferentes. Es importante destacar que en este caso los satisfactores no son
equivalentes a unidades monetarias, por lo que pudieran incluir otros aspectos, tales
como prácticas sociales, valores, etc. (Lo Vuolo y Rodríguez, 1998).
El énfasis otorgado a la satisfacción de necesidades puede sugerir como orientación
en términos de políticas públicas el desarrollo de estrategias para la provisión de
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bienes y servicios públicos, así como la promoción de políticas sociales sectoriales en
educación y vivienda y hábitat (Corredor, 2004). Los programas de mejoramiento o
sustitución de viviendas inadecuadas y de construcción de infraestructura social, son
ejemplos de intervenciones estatales que tienen efecto sobre la medición por NBI.
Por último, es necesario destacar que el carácter estructural de este método tiene
dos consideraciones, por un lado, las mejoras que se pudieran registrar en algunas de
sus variables, por lo general, no se logran en el corto plazo. Por el otro, una vez se
supera el umbral, una posible insatisfacción de esa necesidad básica no dependerá en
gran medida de factores económicos coyunturales como, por ejemplo, la inflación
(Cartaya y D’Elía, 1991).
MÉTODO INTEGRADO O BIDIMENSIONAL
Las formas de medición que se han descrito hasta ahora comparten el hecho de ser
interpretadas en contextos nacionales específicos y, por tanto, los enfoques y medidas
no están aislados, por el contrario, se encuentran insertos en un sistema estadístico.
De tal modo que es posible suponer que se enriquecen en su interpretación en la
medida que son complementadas o combinadas con otros enfoques (Sáinz, 2006).
En función de la premisa anterior, y dadas las limitaciones que presentan las
mediciones por ingreso y por NBI, se ha propuesto como alternativa una combinación
entre ambos enfoques mediante la aplicación de un método integrado, mixto o
bidimensional, en el cual se relaciona la propiedad del método LP para captar la
pobreza coyuntural (producto de las variaciones estacionales del ingreso) y la del
método NBI para identificar la pobreza estructural (por la mayor estabilidad de los
indicadores considerados) (Beccaria, 2010).
De tal forma que “la combinación de ambos (…) permitiría relacionar las
magnitudes de la pobreza (resultados) con sus causas (disponibilidad de bienes y
servicios y acceso a los mismos)” (Ledezma y Padrón, 1996: 40).
El método resultante permite clasificar a los hogares en cuatro grupos (ver Figura
6) al considerar simultáneamente los criterios de medición de pobreza por LP y por
NBI, los cuales se explican a continuación (Ledezma y Padrón, 1996: 41):
a) No pobres (o socialmente integrados): estos hogares disponen de un ingreso
suficiente para lograr un nivel de vida adecuado y, además, satisfacen sus
necesidades básicas.
a) Pobreza reciente o coyuntural: son hogares que satisfacen sus necesidades
básicas pero que tienen un ingreso inferior a la línea de pobreza. Es posible suponer
que una reducción reciente de los ingresos se traducirá en un menor consumo, y no
en un deterioro inmediato de los logros alcanzados en cuanto a satisfacción de
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necesidades básicas. “Pero, de continuar esta tendencia se verían afectados también
en este sentido”.
b) Pobreza inercial: se refiere a hogares que cuentan con un ingreso suficiente
para adquirir los bienes y servicios básicos, pero que no han logrado mejorar ciertas
condiciones de vida. Representarían, según la hipótesis, grupos con una situación
social ascendente”.
c) Pobreza crónica: constituye el núcleo de la pobreza y corresponde a hogares
que no cuentan con un ingreso suficiente para un nivel nimo de consumo, ni
satisfacen sus necesidades s elementales. La hipótesis expresa que este grupo
tiene una situación prolongada de pobreza”.
Figura 6. El método integrado o bidimensional
Fuente: Elaboración propia con base en Beccaria (2010: 13).
Esta tipología que proporciona el método integrado de medición de la pobreza
tiene como ventaja que “permite diferenciar entre grupos de pobres para definir
diferentes políticas” (Riutort, 2009: 43) en función de sus características. Mientras que
su principal punto de debate viene dado por el hecho de que “el porcentaje total de
pobres siempre será mayor que el que proporciona cualquiera de los dos métodos que
lo conforman” (Riutort, 2009: 43).
La integración de enfoques o el contraste entre distintos resultados y categorías,
son elementos de mucha utilidad dentro de los estudios de pobreza, en el entendido
que, tal como destaca Ponce (2009), el número de pobres y la intensidad de su pobreza
varían según el método adoptado. En el ámbito del diseño de políticas públicas estas
combinaciones dejan en evidencia la “heterogeneidad” de la pobreza no sólo en su
distribución sino también en el tipo de privaciones que se registran (Ledezma y
Padrón, 1996).
Pobreza
crónica
Pobreza
reciente o
coyuntural
(pauperizados)
Pobreza
inercial
(estructurales)
No pobres
(socialmente
integrados)
Método LP
Pobre
Método NBI
No Pobre
Pobre No Pobre
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En la medida en que se incorpore un mayor número de dimensiones al estudio de
la pobreza, se tendrá una mirada más amplia de sus causas y consecuencias y, por
tanto, de algunas alternativas de solución que consideren su heterogeneidad. Tal
como hemos señalado antes, la medición no es el fin último, ni mucho menos la
mejora de los indicadores de pobreza si ello no implica una consistencia interna entre
lo que se entiende por pobreza, lo que se aborda empíricamente con la medición y, en
definitiva, lo que se diseña e implementa en forma de políticas públicas que logren su
superación como un resultado sustentable en el tiempo.
Con la revisión de los métodos LP y NBI se pudo establecer tanto los alcances como
los límites de su aplicación. Los indicadores que se derivan de la aplicación de estos
métodos muestran el acceso a recursos materiales que son vitales para las personas,
pero que en definitiva son medios para alcanzar el bienestar y no fines en sí mismos.
Si bien se reconoce que la crítica de fondo “…supone ante todo el rechazo a la tesis
implícita de que solo aquellas condiciones de vida que se expresan directamente en
unidades monetarias deben ser incluidos en la medición de la pobreza” (Boltvinik,
2001: 105), en la realidad se observa como, por un lado, crece la insatisfacción con el
método de ingreso y por el otro, se desarrollan cada vez más nuevas propuestas
alternativas (Boltvinik, 2001: 108).
REFLEXIONES FINALES
La pobreza es un tema que, lamentablemente, sigue siendo de actualidad en
nuestras sociedades. Pasa el tiempo y se sigue debatiendo la pobreza en los más
diversos foros internacionales. Su importante presencia en la agenda internacional
durante las últimas décadas es sólo equiparable a la registrada por el ‘cambio
climático’ como problema global.
En ese contexto, los enfoques tradicionales han ido evolucionando hacia nuevas
modalidades más acordes con los desafíos que se enfrentan para conceptualizar,
medir e implementar políticas relativas a la pobreza. Es por ello que en estas
reflexiones finales se dedicará un espacio para cada uno de los tres componentes de
la triada que sirvió para orientar la estructura de este documento.
Si se inicia con los conceptos, es necesario señalar que no hay duda de que la pobreza
constituye una forma de privación inaceptable, cuyas causas son multifactoriales o
multidimensionales. En esta “parte” de la definición hay relativo acuerdo entre las
distintas escuelas de pensamiento. El dilema se presenta cuando se requiere establecer
a qué tipo de privaciones se hace referencia. En términos del aporte teórico, los
enfoques tradicionales centraron el debate en el sentido material de la pobreza y, por
tanto, en los recursos. En tal sentido, en esta perspectiva el crecimiento económico y
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la prestación servicios juegan un papel central en el bienestar de las personas. Las
nuevas perspectivas reconocen el papel de los recursos en la superación de la pobreza,
aunque no es un papel preponderante y único, sino más bien complementario. La
tendencia es hacia la incorporación de nuevas dimensiones que han sido omitidas
en el pasado.
En cuanto a las medidas, tal y como advierten Stiglitz, Sen y Fitoussi (2009) los
indicadores existentes siguen siendo insuficientes no sólo para la medición del
bienestar sino también de la pobreza. Tal vez por ello, los enfoques tradicionales que
se centraron en medir los resultados observables, en función del alcance de la
información y de su disponibilidad, sigan siendo los más utilizados a nivel
internacional. El reto que se presenta en la medición viene dado por el necesario
desarrollo y fortalecimiento de cada vez más y mejores métodos de medición.
Finalmente, se aborda el ámbito de las políticas. En este aspecto es importante
recordar que “el fracaso de diferentes prescripciones de políticas tiene mucho que ver
con el manejo de definiciones simplistas de la pobreza, que a veces ignoran algunas
dimensiones o no les atribuyen la importancia requerida” (Cartaya y D’Elía, 1991: 25).
Las políticas públicas deben responder de forma armónica a los conceptos que la
anteceden y a las mediciones que las acompañan. El desafío de las políticas es
establecer mecanismos efectivos para contribuir a superar la pobreza, en sus
múltiples dimensiones, reconociendo al ser humano como un ser integral.
Nótese que a lo largo del documento no se ha hecho mención a “luchar contra la
pobreza” o “reducir la pobreza” porque esos objetivos, a nuestro juicio, ponen en
riesgo la sostenibilidad de las políticas de superación. En el caso la expresión “reducir
la pobreza” puede llevar a confundir los fines con los medios y los indicadores con el
fenómeno que tratan de medir. No se trata de reducir el valor de los indicadores, sino
de hacer frente a las desventajas que generan las privaciones de capacidades. La
principal manera de intervenir en esas desventajas es a través de la oferta estatal, en
forma de políticas y programas públicos que brinden oportunidades equitativas a la
población.
Finalmente, no es posible cerrar sin antes indicar que esta investigación es de “final
abierto”, es decir, que no es posible llegar a conclusiones definitivas ni verdades
absolutas. La discusión sobre los aportes de los enfoques tradicionales se enfrenta a
criticas importantes, y este trabajo tuvo como propósito contribuir como un aporte a
ese debate de ideas.
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