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Por favor, use este identificador para citar o enlazar este ítem: http://hdl.handle.net/123456789/4836

Título : USO DE MINERALES PARA DISMINUIR EL EFECTO DEL ESTRES CALORICO
Autor : Farfán López, Charly J.
Palabras clave : Pollos de engordes
Estrés calórico
Electrólitos
Alimentos
Fecha de publicación : 30-Jul-2011
Editorial : EDITORIAL ACADEMICA ESPAñOLA
Citación : EDITORIAL ACADEMICA ESPAñOLA;1
Resumen : En la actualidad la producción avícola en muchos países de Latinoamérica, tal el caso de Venezuela, tiene mayor presencia en la región central (Aragua, Carabobo, Cojedes y Miranda) y occidental (Lara y Zulia), la cual se caracteriza por un régimen climático de altas temperaturas (media anual de 30 ºC) y humedad relativas variables, siendo las condiciones optimas para la producción de pollos de engorde, de 20 - 24 ºC y 50 - 60 %, respectivamente en el ambiente, para obtener los mejores resultados productivos. Estas características ambientales que afectan negativamente la eficiencia productiva de los pollos de engorde, genera una condición que recibe el nombre de “Estrés Calórico”. Entre todas las aves, los pollos de engorde son lo más sensibles al estrés calórico, en vista de su gran capacidad de crecimiento que se obtiene gracias a la fuerte selección genética, que se ha realizado en las últimas tres décadas. Dicha selección ha llevado que trabajemos con aves menos resistentes al color pero presentan una tasa de crecimiento veloz y ganen tres veces más peso diario, lo cual implica que deben consumir un alimento de alta calidad para sostener la demanda nutricional de su cuerpo. Donde digerir dicho alimento genera mucho calor metabólico, haciendo difícil la disipación de calor producido dentro de su cavidad interna, lo cual les puede generar la muerte (Nilipour, 2004). Cuando los pollos de engorde están expuestos a altas temperaturas ambientales, el calor corporal se incrementa debido a la combinación de altas temperaturas externas y de la energía asociada con la activación del proceso metabólico requerido para la disipación del calor corporal, observándose un incremento en el consumo de agua y la aceleración del ritmo respiratorio (Wiernusz, 1999). Si estas variaciones fisiológicas no son capaces de crear resistencia antes el estrés calórico, dicha condición puede generar mortalidad en los pollos la cual puede alcanzar hasta el 20% de la población en la última semana de vida (Estrada et al, 2005). Las mortalidades presentadas en las últimas semanas (5ta y 6ta) de vida del pollo de engorde, son un golpe muy fuerte para los productores avícolas, ya que a ese nivel de cría se ha hecho la mayor parte de la inversión económica (alimento, vacunas, mano de obra), generando una fuerte disminución de la eficiencia productiva y en consecuencia un aumento de los costos de la producción. Con el pasar de los años se han generado muchas técnicas para contrarrestar el efecto del estrés calórico, la cual es una barrera para alcanzar los niveles óptimos de eficiencia productiva en el trópico. Investigadores de distintas partes del mundo han enfocado sus estudios en prácticas aplicadas por medio de la alimentación para controlar el estrés calórico, que se basan principalmente en la restricción, adición de vitaminas, aminoácidos sintéticos y la adición de minerales, esta última ha sido poco estudiada en nuestro país. Los minerales, son esenciales para la síntesis de tejido muscular, mantenimiento de la homeostasis intracelular y extracelular, y el potencial eléctrico de las membranas de las células, reacciones enzimáticas, y presión osmótica además del balance ácido: básico (Borges et al, 2003). La manipulación de los minerales, en específicos los electrolitos, en la dieta tiene una influencia significativa en el comportamiento productivo de los pollos de engorde, debido a su efecto sobre el balance ácido – base (Betancourt y Romero, 2002). Aunque no sabemos en qué forma de adición nos genera una repuesta más eficiente, si es mediante el agua o en el alimento. Aunque las suplementación en el agua puede ser la preferida, ya que es más probable que las aves beban agua a que consuman alimento bajo una condición de estrés calórico (Smith y Teeter, 1987). En tal sentido, en la presente publicación se pretende discutir la importancia que tiene el conocer los efectos desde el punto de vista productivo y fisiológico que genera el estrés calórico en los pollos de engorde, las distintas técnicas existentes para disminuir los efectos del mismo, en especial la adición de los electrolitos en alimento o agua.
URI : http://saber.ucv.ve/jspui/handle/123456789/4836
ISSN : 978-3-659-02411-5
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